DÍA 3 — CREANDO ESPACIO PARA SU PRESENCIA
- Joey Agosto
- 14 ene
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”— Salmos 8:3–4
Vivimos en un mundo que constantemente vibra con ruido, lleno de movimiento incesante y un abrumador sentido de prisa. Cada día parece escaparse de entre nuestros dedos mientras nos vemos envueltos en un torbellino de tareas, notificaciones de pantallas y una multitud de pensamientos que compiten intensamente por nuestra atención. En este ritmo frenético de vida, muchas veces pasamos por alto la importancia de detenernos para apreciar y contemplar la presencia de Dios. Nos sumergimos tanto en nuestras responsabilidades y distracciones que no hacemos espacio para lo divino, descuidando la profunda conexión que podemos cultivar con nuestro Creador.
El salmista, en un momento de reflexión, levanta sus ojos hacia la vasta extensión del cielo. Al contemplar la grandeza de la creación —las estrellas que brillan y la luna resplandeciente— es impactado por una pregunta profunda que resuena a través de los tiempos: “¿Qué es el hombre?” Esta pregunta no nace de la inseguridad ni de la duda personal, sino de un asombro reverente. Es el asombro de que un Dios tan magnífico, poderoso y eterno se tome el tiempo de pensar en nosotros, de cuidarnos y de visitarnos con Su amorosa presencia. Esta verdad produce humildad y gratitud al reconocer nuestro lugar dentro de la inmensidad del universo.
Hacer espacio para Dios en nuestras vidas comienza cuando decidimos conscientemente bajar el ritmo y levantar la mirada por encima de las distracciones que nos rodean. Requiere que dejemos de enfocarnos únicamente en nuestras listas de pendientes y en el ajetreo diario, y que recordemos quién es Él: el Creador de todo lo que existe. En momentos de silencio, contemplación y reverencia, permitimos que nuestro corazón vuelva a alinearse tanto con Su infinita grandeza como con Su cercanía íntima. Es en estas pausas sagradas donde realmente podemos apreciar la profundidad de Su amor y la importancia de Su presencia en nuestras vidas.
Hoy, Dios no nos está llamando a producir más ni a esforzarnos más; más bien, nos invita a detenernos, a respirar y a reconocer Su majestad. Él desea que tomemos un momento para reflexionar sobre la belleza de la creación y expresar nuestra gratitud por el hecho de que, a pesar de nuestra pequeñez dentro del gran esquema de las cosas, somos profundamente amados y visitados intencionalmente por Él. Esta invitación a pausar nos recuerda que nuestro valor no se encuentra en nuestra productividad, sino en nuestra relación con Él.
Prayer Focus:
Pide a Dios que te ayude a hacer espacio para Él hoy, apartando momentos en medio de tu agenda ocupada para estar quieto y reconocer que Él es Dios.
Reconoce Su grandeza y soberanía sobre toda la creación, afirmando que Él sostiene el universo en Sus manos.
Agradécele porque te ve, te recuerda y se acerca a ti con amor, aun en medio de las luchas y distracciones diarias.
Rinde a Él el ritmo acelerado de tu vida, pidiéndole que Su paz llene los espacios donde antes había ansiedad y prisa.
Considera cómo puedes llevar esta conciencia de Su presencia a tus actividades diarias, permitiendo que transforme la manera en que te relacionas con el mundo que te rodea.
Oración: Señor, hoy hacemos conscientemente espacio para Ti en nuestros corazones y en nuestras vidas. Nos detenemos para reconocer Tu grandeza y el inmenso poder que tienes sobre toda la creación. Al contemplar quién eres Tú, recordamos nuestra pequeñez y la profundidad incomparable de Tu amor por nosotros. Gracias por no ignorarnos, sino por elegir visitarnos con Tu presencia y Tu gracia. Ayúdanos a vivir con corazones reverentes, atentos y rendidos a Ti. Que llevemos esta conciencia a cada momento de nuestro día. En el nombre de Jesús, amén.


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