DÍA 1 — REGRESO A SU PRESENCIA
- Joey Agosto
- 12 ene
- 2 Min. de lectura
Lectura de las Escrituras:
“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.” — Santiago 4:8
Estos 21 días no comienzan con una meta que alcanzar, sino con una profunda invitación a regresar. A regresar a la presencia de Dios, un espacio sagrado donde podemos reconectarnos con nuestro verdadero ser y con lo divino. Este regreso no es solo un acto físico, sino un viaje espiritual que nos invita a regresar al lugar donde todo encuentra su orden, donde el caos da paso a la paz y donde nuestros corazones pueden realinear su propósito con el de Dios para nuestras vidas.
En el ajetreo de la vida diaria, es muy fácil que nuestra existencia se llene de una abrumadora cacofonía de ruido, responsabilidades y expectativas sociales. Las exigencias del trabajo, la familia y los compromisos personales a menudo pueden eclipsar la voz apacible y delicada de Dios. Incluso las cosas buenas, como nuestras relaciones, carreras y diversas actividades, pueden ocupar poco a poco el lugar que le corresponde exclusivamente a Dios. Sin darnos cuenta, podemos caer en un patrón en el que dejamos de morar verdaderamente en su presencia y empezamos a tratarla como un simple destino que visitamos de vez en cuando, en lugar de un estado de ser que habitamos continuamente.
Al embarcarnos en este viaje sagrado, hoy no nos acercamos a Dios buscando respuestas, soluciones ni dirección inmediata. Más bien, nos acercamos con la única intención de acercarnos. Dios no está distante ni ausente de nuestras vidas; su promesa es clara e inquebrantable: cuando nos esforzamos por acercarnos a Él, Él nos corresponde acercándose a nosotros. Esta relación recíproca es fundamental para nuestro crecimiento espiritual y nuestra intimidad con el Creador.
Este tiempo de oración y ayuno nos brinda una oportunidad única para acallar cualquier otra voz que clame por nuestra atención y desear una cosa por encima de todo: estar con Él. En su presencia, encontramos descanso para nuestras almas cansadas, claridad en medio de la confusión y un gozo verdadero que trasciende nuestras circunstancias. Es en estos momentos de comunión con Dios que encontramos la fuerza y la guía que necesitamos para navegar las complejidades de la vida.
Enfoque de oración:
Pídele a Dios que te ayude a regresar plenamente a Su presencia, reconociendo que este regreso es un viaje continuo del corazón y del espíritu.
Entrégale tus distracciones, cargas y preocupaciones, permitiendo que Su paz te inunde y reemplace tus ansiedades.
Pide un corazón sencillo que sea sensible a Su voz, uno que esté en sintonía con los sutiles susurros del Espíritu Santo que te guía cada día.
Oración: Padre, hoy regresamos a ti con el corazón y la mente abiertos. Dejamos a un lado todo lo que nos ha distraído de tu presencia y elegimos acercarnos a ti una vez más. Despierta en nosotros un profundo deseo de ti, un anhelo que sobrepasa todos los deseos terrenales. Enséñanos a vivir contigo, no solo a visitarte en momentos de necesidad. Anhelamos más de ti, Señor, y buscamos cultivar una relación más profunda contigo. En el nombre de Jesús, amén.


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