DÍA 15 — DISEÑADOS PARA LA COMUNIDAD
- Joey Agosto
- 26 ene
- 3 Min. de lectura
Lectura de las Escrituras: “Y consideremos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros.” — Hebreos 10:24–25
Después de centrarnos en la presencia de Dios y Su propósito divino para nuestras vidas, ahora entramos en una verdad esencial de la caminata cristiana: no fuimos creados para caminar solos. Mientras Dios forma a cada uno de nosotros como individuos únicos, nos madura y nos ayuda a crecer en el contexto de la comunidad. Esta verdad es fundamental para entender cómo podemos cumplir mejor nuestro propósito y llamado.
Desde el mismo principio de la creación, Dios declaró que no era bueno que el hombre estuviera solo, destacando la importancia de la compañía y la comunión. Este principio subraya la realidad de que la fe no es simplemente un viaje privado confinado al corazón individual, sino más bien una experiencia vibrante que debe ser compartida y vivida en compañía de otros. En comunidad, aprendemos lecciones invaluables sobre el amor, el servicio, el perdón y el crecimiento personal. Es dentro de estas relaciones donde Dios a menudo usa a otros para animarnos durante tiempos difíciles, para corregirnos suavemente cuando nos desviamos y para fortalecernos en nuestros momentos de debilidad.
Hay momentos en que podríamos creer que podemos vivir nuestra fe con éxito en aislamiento, confiando únicamente en nuestra propia comprensión y fortaleza. Sin embargo, las Escrituras nos llaman a “considerarnos unos a otros”, una directiva que requiere que nos involucremos estrechamente con los demás, actuemos con intención y hagamos un compromiso mutuo. Este llamado a la comunidad no es una sugerencia, sino un aspecto vital de nuestro viaje espiritual. Aunque la comunidad no es perfecta y puede presentar desafíos, es el mismo espacio que Dios utiliza para moldear nuestro carácter, refinar nuestros corazones y reflejar Su amor al mundo que nos rodea.
Hoy, Dios nos invita a abrir nuestros corazones una vez más a las personas que ha colocado en nuestras vidas. Estamos llamados a caminar juntos, a llevar las cargas de los unos y de los otros, y a recordar que todos somos parte del cuerpo de Cristo. Cuando elegimos vivir conectados los unos a los otros, el amor de Dios se vuelve visible a través de nuestras acciones, y Su propósito se multiplica de maneras que no siempre podemos ver. Cada acto de bondad, cada palabra de aliento y todos los momentos de adoración compartida contribuyen a un tapiz de fe que eleva e inspira.
Enfoque de Oración:
Agradece a Dios por las personas en tu vida que te apoyan y te animan, reconociendo su papel en tu viaje espiritual.
Pide un corazón que esté dispuesto a caminar en comunidad, abrazando las alegrías y los desafíos que conlleva.
Libera cualquier herida pasada o sentimiento de aislamiento que pueda obstaculizar tu capacidad para conectarte con los demás.
Comprométete a amar y servir a los demás activamente, buscando oportunidades para ser una bendición en sus vidas.
Oración:
Señor, gracias por no crearnos para caminar solos. Hoy, abrimos nuestros corazones a la comunidad que has colocado a nuestro alrededor, reconociendo la importancia de la comunión en nuestras vidas. Sana cualquier herida que haya causado aislamiento y enséñanos a amar, servir y crecer junto a otros con gracia y compasión. Deseamos vivir nuestra fe conectados, reflejando Tu amor a quienes nos rodean. En el nombre de Jesús, amén.


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